
En forma muy sencilla, los ácidos tienen un sabor agrio, dan un color característico a los indicadores, reaccionan con los metales liberando hidrógeno, reaccionan con las bases en proceso denominado neutralización en el que ambos pierden sus características.
Las bases tienen un sabor amargo, dan un color característico a los indicadores (distinto al de los ácidos) y son jabonosos al tacto; de hecho, antiguamente los fabricantes de jabón comprobaban su sabor para establecer si era apto para comercializarlo, es decir, si se había eliminado suficientemente la base.