La cáscara se disuelve lentamente y se forman burbujas de dióxido de carbono. Estas burbujas se pegan a la superficie del huevo y se vuelven cada vez más numerosas. Luego de unas 24 a 48 horas, la cáscara se habrá disuelto y sólo quedará una membrana que contiene todas las partes del huevo en su interior.

Llena una media taza con vinagre blanco, coloca el huevo crudo dentro de la taza y lo tapas. Comprueba lo que le ocurre al huevo al día siguiente y luego de dos días. La cáscara se ha disuelto, quedando una textura de almohada. Algunas personas han sido capaces de introducirlo en una botella sin romperlo, y luego se le agrega agua para colocarlo en baño de María. Al final podrías tener un huevo sancochado dentro de una botella.

Precauciones y recomendaciones
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